Productos catalanes y vascos… No gracias

Haga una compra responsable y no permita que los nacionalismos usen su dinero para fomentar el odio y la intolerancia.


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McDonalds oculta la palabra "España" de sus anuncios en Cataluña


Las consignas nacionalistas llegan al mundo publicitario. Una de las cadenas de hamburguesas más importantes del mundo ha lanzado una nueva campaña de marketing para promocionar que sus restaurantes permanecerán abiertos las 24 horas del día.

Para ello, la empresa ha instalado por ciudades de toda España, una serie de mensajes publicitarios insertados en las marquesinas de los autobuses. En los mensajes a nivel nacional pone “En España, volver antes de las 3 no es salir. Es ir a cenar”, mientras que en Cataluña, en lugar de poner España, el cartel reza: “Aquí, volver antes de las 3 no es salir, es ir a cenar”.

Los carteles dicen y expresan exactamente lo mismo, pero en las marquesinas de Cataluña no dice “España” sino “aquí”.

Fuente: http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/mcdonald%E2%80%99s-oculta-palabra-espana-sus-anuncios-cataluna-20120410

Observamos pues cómo las empresas ceden al chantaje nacionalista, cometiendo un error muy grave, ya que apuestan por el mercado regional catalán e indignan a los restantes mercados regionales españoles, que a buen seguro penalizarán a la compañía de restauración de matriz norteamericana.

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Empresarios catalanes con los ovales de corbata por el giro separatista

 
 
El giro separatista en Cataluña genera incertidumbres entre las multinacionales con sede en la región,mientras la reivindicación nacionalista del pacto fiscal crea fuertes discrepancias en el seno de la CEOE.
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La incertidumbre se ha apoderado de los cuarteles generales de las principales compañías en Cataluña. El anuncio de la Generalitat de iniciar un proceso de independencia daría paso a un nuevo marco económico en la comunidad que podría provocar la fuga de una importante cantidad de multinacionales, cuya sede para el mercado español se encuentra en esta autonomía. 
Treinta de los cien grupos con sede en la región que más facturan son de matriz extranjera. ¿Qué ocurrirá con ellos? Todas las compañías consultadas prefieren no opinar sobre qué pasará si la ruptura de España se acaba produciendo, pero en privado muchos empresarios temen una fuga de multinacionales.
Nissan y Volkswagen cuentan con plantas de producción en Barcelona, cuya competitividad podría verse lastrada por la entrada en vigor de aranceles para las exportaciones y el uso de una moneda que, posiblemente, no sería el euro. Lo mismo sucedería con grupos farmacéuticos como Novartis o Sanofi-Aventis.
Otras multinacionales de gran consumo como Lidl, Cargill, Nestlé, Danone o Sony podrían acabar planteándose si tiene sentido tener en un país con sólo siete millones de habitantes su sede para España y Portugal o incluso todo el sur de Europa.
Desde la patronal catalana Fomento del Trabajo admiten que la sensación de los empresarios es que «lo que se haga o se decida puede cambiar la historia». El nuevo escenario político «presenta muchos nubarrones y temores» para las compañías cuyo negocio depende en buena parte del resto de España, un sentimiento compartido por el gran número de entidades españolas que ven en Cataluña un mercado importante dentro de España.
Es el caso de las empresas cuyo negocio está condicionado por la regulación, al tratarse de servicios públicos, como las operadoras de telecomunicaciones y eléctricas. Un alto directivo de una operadora española explicaba ayer que una eventual separación de Cataluña «nos obligaría a tener en cuenta nuevas regulaciones y a peticiones de licencias, además de a cambiar nuestra actual operativa con los clientes catalanes, lo que supone un coste elevado».
Otras firmas, como los fondos de capital riesgo, entienden que «en estos momentos, es una pérdida de tiempo tratar de abrir el melón de la independencia», según un directivo de un gran fondo.
Las reivindicaciones de la Generalitat suscitaron ayer un enfrentamiento en el Comité Ejecutivo de la CEOE. Algunos de los empresarios presentes, así como José Antonio Segurado, presidente de honor de la patronal madrileña CEIM, pidieron al presidente de la patronal, Juan Rosell, que «defienda la unidad de mercado». Además, según las diferentes fuentes de CEOE consultadas por EXPANSIÓN, el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, reclamó que la organización se pronuncie a favor de que el pacto fiscal se debata en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). Este es el órgano que forman el Gobierno y las comunidades autónomas para discutir la financiación territorial.
Joaquín Gay de Montellá, presidente de Fomento del Trabajo, pidió a CEOE que tenga en cuenta que «muchos pequeños empresarios catalanes son independentistas y defienden el pacto fiscal», razón por la cual rechazó que la CEOE se pronuncie sobre esta cuestión y, mucho menos, en contra.
El presidente de Fomento prometió que el acto empresarial que prepara para el 18 de octubre en Barcelona «será de estricta reivindicación económica» y nada tendrá que ver con la independencia y el pacto fiscal.

Fuente: http://www.expansion.com/2012/09/19/empresas/1348083559.html?a=d1b5efa333663398bf1c2b9c60648a2e&t=1348143918


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¿Por qué un boicot?

A diario tenemos noticias en todos los medios de comunicación (o casi todos) en torno a las presiones y chantajes políticos que los nacionalismos catalán y vasco ejercen sobre el Gobierno de España: cesiones políticas, ampliación del techo competencial autonómico, constantes re-negociaciones del régimen fiscal autonómico…
Mientras la clase política de estas dos autonomías de España se gasta lo indecible en embajadas en el exterior, subvenciones a entidades “cívicas” y “culturales” que fomentan el sentimiento nacionalista entre la población, políticas lingüísticas de corte fascista y excluyente para con el castellano, o en extender sus tentáculos sobre la identidad regional de las autonomías vecinas de la forma más vil y anticonstitucional, nos encontramos con la paradójica situación de que se trata de las dos autonomías más beneficiadas a nivel político y económico de toda España.
Así, nos encontramos con el hecho de que, por ejemplo, el 30% de toda la deuda nacional corresponde a Cataluña. O de que el IVA recaudado en Euskadi es retenido por esta autonomía en una primera fase (que nunca o casi nunca acaban devolviendo, alegando “desacuerdos técnicos”), y el 100% del IVA recaudado en Cataluña es revertido por el Estado a esta autonomía.
Así es: a pesar del trato de favor y las asimetrías autonómicas generadas por estas comunidades, su insaciabilidad nacionalista parece ilimitada, y ello se manifiesta a diario por boca de voces “autorizadas” cuyo único cometido es el de vomitar y expandir su odio hacia todo lo que representa a España, a la Constitución, a los valores de unidad y solidaridad, y, en último término, a los españoles que creemos en nuestro país: la inmensa mayoría.
Es de justicia, pues, y un ejercicio de libertad en toda regla, que los ciudadanos, hartos de la exclusión y el expolio al que nos someten con sus chantajes y consignas, tomemos la iniciativa de ejercer nuestra capacidad de elección, y prefiramos adquirir productos fabricados en cualquier región de España antes que otros fabricados en cualquiera de estas comunidades autónomas.
Si es cierto, según el sector nacionalista, que Cataluña aporta más de lo que recibe al común nacional, y que gracias a su generosa contribución se sostienen autonomías como la extremeña, es de justicia que nosotros contribuyamos al crecimiento de Extremadura dando preferencia a sus productos, por ejemplo.
Un boicot de estas características puede provocar daños colaterales, seamos también conscientes de ello. Pero debemos tener en cuenta varios factores:
1. Algunos ciudadanos, pese a no considerarse nacionalistas, acaban votando a partidos políticos como CiU, PNV, ERC… alegando que “un partido de ese corte hace una defensa más firme de Cataluña (o Euskadi)”. Hagamos ver a esos ciudadanos que votar en clave nacionalista representa finalmente un perjuicio contra su CCAA, e invitémosles a replantearse su voto.
2. Invitemos también a las grandes multinacionales con domicilio social en estos territorios a plantearse desplazar su sede a otras provincias españolas. La imagen del domicilio social en Barcelona, o el RSI identificado con una B, por ejemplo, está cada día sociológicamente peor visto. Y entendemos que el objetivo de cualquier multinacional que opera en el mercado español es el de vender sus productos. Ello contribuirá positivamente a la mejora de imagen de marca y al apalancamiento positivo de sus ventas.
3. En términos de empleo neto, los puestos de trabajo que se puedan perder en estas comunidades, derivados del descenso en ventas de sus productos, serán generados en otros territorios para suplir la diferencia en demanda de bienes y servicios, por lo que, en datos agregados, es esperable que este factor no se verá sustancialmente alterado.